Skip to main content
pas

Distinción entre PAS (Personas altamente sensibles) y TLP (Trastorno límite de la personalidad)

Por TLP y la Salud Mental

¿Qué significa el Término PAS?

El término Personas Altamente Sensibles (PAS) se refiere a un rasgo de personalidad, que tiene un origen genético y se estima que entre un 15 y un 20 % de la población general presenta este rasgo.  Los PAS procesan la información que reciben de una manera intensa y profunda, son muy reflexivos y pueden sentirse saturados o bloqueados ante los estímulos del entorno o sus propios pensamientos y/o emociones internas.

 

¿Qué supone ser PAS?

Como consecuencia de su especial estilo de afrontamiento, las personas altamente sensibles se sienten estresadas si tienen muchas tareas pendientes, los ambientes ruidosos les resultan caóticos, se ahogan cuando se sienten observados o bajo presión, se sienten profundamente conmovidas por las artes, reconocen el malestar de los demás, necesitan parar cuando se sienten abrumadas, se sienten incómodas ante ruidos fuertes, evitan los estímulos violentos, tienen una vida interior rica y compleja.

Los PAS tienen una mayor predisposición a desarrollar depresión, estrés o problemas de insomnio en etapa adulta. Pero eso solo se ha demostrado cuando el entorno de crianza fue negativo. Es decir, no todos los PAS tienen la misma predisposición. Dependerá de las vivencias y experiencias de la infancia. Este rasgo de alta sensibilidad puede solaparse en gran medida con algunos trastornos y uno de ellos es el Trastorno Limite de la Personalidad (TLP)

 

¿En qué se caracteriza un Trastorno Límite de la Personalidad?

El TLP se caracteriza por la inestabilidad en el estado de ánimo, en las conductas y en las relaciones interpersonales. Las personas afectadas por este trastorno tienden a mostrar dificultades en regular sus emociones y pensamientos, conductas impulsivas e imprudentes, que pueden incluir autolesiones e intentos de suicidio, con dificultades en mantener comportamientos estables y dirigidos hacia metas vitales y establecen relaciones inestables con los demás.

 

¿Cuál es la relación entre una persona que padece TLP o un PAS?

Algunas personas con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) pueden tener alta sensibilidad y, aunque no todos los PAS son TLP, en ocasiones estas dos situaciones pueden aparecer juntas, a pesar de existir ciertas similitudes y reconocer que muchas personas con TLP son PAS existen diferencias que nos pueden ayudar a diferenciarlas.

Ambos son sensibles, pero en el caso de TLP le siguen una serie de síntomas que no aparecen en un PAS. Uno de ellos es la inestabilidad en las relaciones, rabia desproporcionada, miedo a la soledad, amenazas e incluso autolesiones y aun cuando ambos puedan sentirse rechazado, hay una diferencia, los PAS no se caracterizan por la inestabilidad emocional sino por la sobrecarga o saturación a la hora de procesar los estímulos del ambiente. Y por último cabe destacar que los ataques de rabia no son comunes en los PAS, aunque pueden producirse en muy raras ocasiones como consecuencia de situaciones de sobreestimulación.

 

Referencias bibliográficas:

  • Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª ed.). Arlington, VA. American Psychiatric Publishing.
  • Aron, Elaine. (2006) El Don de la Sensibilidad. Las Personas Altamente Sensibles. Barcelona. Ed. Obelisco.

 

estres

Divorcios y separaciones como acontecimiento vital estresor

Por Prevención

En la actualidad los divorcios y las separaciones son un acontecimiento vital absolutamente normalizado e integrado en la sociedad por lo que en sí mismos no son un evento disparador o desencadenante de ninguna conducta desadaptativa, sin embargo se ha establecido como un factor ambiental que desarrollado de una determinada manera puede ser un factor de riesgo para patologías como el trastorno límite de personalidad.

En sí mismos  representan una forma de libertad, de segunda oportunidad y de buscar solución a una situación que está generando erosión y daño para las personas que toman esa decisión, sin embargo el divorcio puede vivenciarse como una situación de estrés para el menor al percibir como se rompe una estructura conocida con roles definidos que hasta ahora le proporcionaba una seguridad.

Si esto, además se gestiona de forma abrupta o impulsiva, generando inestabilidad e incertidumbre, también existe una falta de estructura y de límites, así como una falta de comunicación, terminando muchas veces por convertirse en un conflicto de fuego cruzado en el que los menores se convierten en un arma arrojadiza, el contexto ya resulta invalidante y dañino para el niño y puede suponer un elemento estresor que puede terminar generando fallas en la estructura de personalidad.

Por tanto, el cómo es fundamental en estos procesos, es decir es importante entender que el vínculo que se establezca con el menor a raíz de la separación es definitorio para la situación emocional del mismo.

Generalmente en estos procesos una de las dos partes pasa a un segundo plano en el ámbito emocional, es decir esta menos presente y disponible para el niño, incluso en muchas ocasiones trata de compensar esa ausencia en lo instrumental, con premios materiales entendiéndolos como sustitutivos. A esto añadimos la falta de comunicación entre progenitores que termina produciendo una enorme inestabilidad al niño, ya que no entiende cual es el marco en el que tiene que moverse, que es lo que está bien y lo que está mal, en definitiva cuales son los límites.

Por tanto es fundamental entender que aunque exista una realidad de separación sentimental con respecto al otro, existe un proyecto vital común que es la crianza, donde es importante remar en una misma dirección, con consenso. Cuando cada uno de los progenitores actúa sobre sus puntos de vista diferentes, terminan anulando el efecto de los esfuerzos mutuos y el resultado típico es el aumento de la tensión y resentimiento entre los miembros de la familia, así como la falta de progreso en la superación del problema.

También entender que los dos progenitores tienen la misma importancia en el proceso evolutivo del menor y que ninguno es prescindible, por tanto debería favorecerse siempre la relación con el otro para una crianza adaptativa, funcional y sana.