Skip to main content

En este artículo partimos de una visión holística del ser humano, las personas cuentan con mente y cuerpo unidos y que se influyen mutuamente.

A todos nos ha pasado que en una temporada de alto estrés nos ha dolido la cabeza o hemos tenido problemas gastrointestinales, un ejemplo frecuente. Esto es una prueba que cuerpo y mente funcionan en conjunto, por lo que la forma que tengamos de vivir, de gestionar nuestras emociones, nuestras estrategias para afrontar los sucesos que van apareciendo… van a tener un reflejo en nuestro cuerpo.

Para entender los síntomas que nos aquejan podemos tener esta visión integral.  El síntoma es lo visible, sin embargo, es tan solo la punta del iceberg. Precisamente por ser aquello tangible, en muchas ocasiones es lo que provoca que las personas acudan a urgencias o pidan ayuda psicológica. Es decir, muchas veces no es hasta que aparecen heridas físicas que el paciente, afectado psicológicamente desde tiempo atrás, pide ayuda profesional. Por tanto, el terapeuta va a usar esos comportamientos o síntomas que aparecen para indagar en el historial previo de la persona y ayudarle a sanar y crecer.

A continuación, mencionaré algunos de los síntomas físicos que suelen aparecer. Como se ha visto antes, en muchos casos serán expresiones  de conflictos o dificultades psicológicas.

A menudo puede verse afectación a nivel gastrointestinal, problemas cutáneos, migrañas o fatiga. Las personas con TLP viven las emociones de manera muy intensa, tienen dificultades para tolerar la frustración y también para regular sus emociones. Estas características de la enfermedad pueden llegar a generar desequilibrios a nivel del sistema nervioso.

La fatiga, junto con falta de autocuidados de los pacientes, es muy frecuente ya que estos pacientes suelen tener una base depresiva muy grande. Las personas con TLP tienden a tomarse de manera personal las acciones de los demás y sintiéndose realmente afectados. Esto les hace sentir que los demás van en contra suya o sentirse diferentes al resto. La actitud de falta de interés o pasividad, en realidad es una negación de su propia realidad. Es decir, se niega la implicación emocional por falta de habilidades de afrontamiento.

Cambios del color de pelo, maquillajes exagerados o piercings pueden ser una máscara que utilizan en algún momento para dar una imagen concreta. Lo que hay detrás es una alteración de la propia identidad, siendo tanto la autoimagen como el sentido de sí mismo muy inestable.

Síntomas físicos de ansiedad como sensación de ahogo, taquicardia, sudoración, presión en el pecho o paralización de algunos miembros. Es muy común en los pacientes la presencia de agorafobia, ataques de ansiedad e incluso algunos presentan episodios de disociación, que además suelen incluir amnesia del episodio. Esto a su vez  puede generarles sentimientos de culpa o vergüenza, originando gran frustración, que pueden tener consecuencias autodestructivas.

Son frecuentes los cortes, quemaduras, ingesta abusiva de pastillas, tatuajes o pellizcos. Ante el sentimiento de vacío que refieren muchos de los pacientes, este tipo de conductas les ayuda a sentir que están vivos. A veces el dolor que les causa estas conductas es menor que el dolor que les ocasiona enfrentase a su mundo interior. Podría estar cumpliendo una función de distracción o evitación del dolor o del vacío existencial, tratando de focalizar el dolor en un punto externo y no psicológicamente.

Otros síntomas físicos que se pueden observar en estos pacientes incluyen consecuencias orgánicas por el consumo abusivo de sustancias o por conductas sexuales compulsivas o de riesgo. También grandes cambios en el peso de los pacientes por presencia de atracones o purgas, por ejemplo. Este tipo de conductas son reflejo de una impulsividad muy marcada que puede estar cumpliendo la función de evitar el sentimiento de soledad, negar la realidad y llenar el vacío que tienen. O pueden utilizarlo a modo de autocastigo por sentimientos de culpa y de no valía.

Los ataques de ira o de agresividad son síntomas que incluso ponen en riesgo a los demás. La impulsividad, el consumo de sustancias y la falta de tolerancia a la frustración acentúan la gravedad o generan la aparición de éstos.

Se ha ido comprobando que el trastorno límite de la personalidad suele darse comórbido con otros trastornos, como los trastornos de la conducta alimentaria, trastorno de estrés postraumático, trastorno por abuso de sustancias, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad, trastorno depresivo y otros trastornos de personalidad. Esto genera mayor gravedad de los síntomas y además dificulta mucho la vivencia de la enfermedad mental.

Como indica uno de los psicólogos de la fundación, la lógica del síntoma es el desplazamiento o la sustitución. Esto significa que igual en un momento el síntoma expresado por un paciente es la adicción a una sustancia y una vez consigue abandonar el consumo, aparece otro síntoma que no tiene nada que ver con el primero. Esto se debe a un desplazamiento o una sustitución entre síntomas porque lo importante es lo que tiene de fondo la persona, que puede ser un sentimiento intenso de soledad, de incomprensión, de vacío, de miedo al abandono, de falta de construcción de una identidad, etc.

El paciente lo que ve es el síntoma, pero lo que sufre y siente día a día es lo que hay subyace a la sintomatología. Por esto, es muy importante el tratamiento psicológico especializado para que un profesional formado pueda guiar el camino hacia el crecimiento de la persona.

 

AMAI TLP

AMAI TLP

AMAI TLP, es la Asociación Madrileña de Ayuda e Investigación al Trastorno Límite de la Personalidad.

One Comment