Vuestro amigo no está loco. Vuestro amigo sufre.

Vuestro amigo vive las relaciones de una forma muy intensa, tanto los momentos buenos como los malos. Vuestro amigo no entiende que no veáis que él lucha por no vivir tan intensamente, por vivir con más tranquilidad.

Vuestro amigo se pregunta: ¿y si en vez de TLP fuera en silla de ruedas?, ¿y si fuera celíaco?, ¿o si fuera diabético?, ¿lo entenderíais mejor?, ¿me ayudaríais cuando tuviera que pincharme para el azúcar? ¿me ayudarías cuando no pudiera subir y empujaríais mi silla de ruedas? ¿Me acompañaríais a comer dónde pudiera comer sin gluten? Y si es así, ¿por qué os cuesta tanto el pensar en que cuando me exalto es producto de mi trastorno?. Que lo que necesito es ayuda y no abandono.

Vuestro amigo os necesita. No os olvidéis de él por favor.

*  Testimonio remitido a AMAI – TLP por parte de un familiar, mostrando su forma de entender el trastorno.