Terapias basadas en la Transferencia y el Trastorno Límite de la Personalidad

11 May, 2023

Hoy hablaremos de la relación entre el Trastorno Límite de la Personalidad y las terapias basadas en la Transferencia. ¿Son eficaces usarlas para la sintomatología del diagnóstico TLP? ¿En qué consisten?. Te lo contamos.

El trastorno límite de la personalidad se caracteriza por la dificultad para controlar la impulsividad, las propias emociones y las relaciones interpersonales. Lo que desemboca de forma generalizada en problemas de autoestima, falta de confianza y conductas autodestructivas y suicidas.  En el tratamiento del TLP y otros trastornos de la personalidad los tratamientos farmacológicos intentan controlar los síntomas depresivos. Como por ejemplo, el sentimiento de vacío interior, sin sentido vital, el miedo al abandono y su constante sensación de pérdida. Los síntomas asociados a la ideación, la ansiedad y la identidad se abordan desde medicaciones antipsicóticas de segunda generación- Además de estabilizadores del estado de ánimo. Sin embargo, existe un consenso en que el abordaje farmacológico necesita ir de la mano de un trabajo psicoterapéutico que en el caso del TLP se circunscriben básicamente a cuatro modelos. 

Modelos de abordaje farmacológico y psicoterapéutico:

  • La terapia dialéctica conductual (DBT):

    • Es una modificación de la terapia cognitiva conductual que tiene como objetivo cambiar creencias y conductas a través del análisis, el autoconocimiento y la aceptación de las emociones propias. Se trata de un programa de tratamiento muy estructurado que incluye sesiones semanales individuales, sesiones de grupo también semanales, trabajo en equipo de los distintos terapeutas implicados y supervisión.
  • La psicoterapia basada en la transferencia (TFP):

    • Esta terapia creada por Otto Kernberg hunde sus raíces en la tradición de estudio de los trastornos de personalidad del Hospital Meninger, en Topeka, Kansas (1961). Si bien fue ya en este siglo en el Weill Cornell Medical College donde se acabaron consolidando y estructurando como modelo de psicoterapia. Yeomans Clarkin y Kernberg (2002),  Caligor, Kernberg y Clarkin, 2007 sistematizaron y estructuraron la intervención psicoterapéutica consiguiendo una mejora clínica de la sintomatología depresiva y la ansiedad. Y consiguieron reducir la  tasa de suicidio, autolesiones e ingresos hospitalarios. Además, mejoraron la organización de la personalidad y el concepto del «self» entendido este como el concepto de uno mismo. La práctica clínica y las técnicas de la PFT están dirigidas para el tratamiento de los trastornos severos de personalidad como el TLP. Y  recogen las actualizaciones de la teoría de “relaciones objetales” de Melanie Klein,  Wifred Bion y la teoría del apego de Donald Winnicott y Bowlby (1988).
  • Terapia basada en la mentalización (MBT):

    • La terapia basada en la mentalización es una terapia de corte psicodinámico. Está sustentada en la teoría del apego (Bowlby, 2011) que ha sido desarrollada por A Bateman y P. Fonagy. Esta terapia entiende que la mentalización es el proceso a través del cual podemos comprender a los demás y podemos comprendernos a nosotros mismos. Siendo esta, una capacidad que no es innata y que se desarrolla junto a la percepción de nuestra subjetividad a través de la evolución del apego. Según este modelo terapéutico los síntomas del TLP resultan “del resurgimiento de modos prementalizadores del funcionamiento psíquico tras una supresión parcial y específica de la mentalización”. 
  • Terapia de Esquemas:

    • Este tipo de terapia es un modelo integrativo que desarrolló a finales del siglo XX el Dr. Jeffrey Young y colaboradores. Se creó para abordar el tratamiento de los trastornos de personalidad y otros problemas psicológicos crónicos y especialmente resistentes a los tratamientos convencionales. La terapia de esquemas partió de conceptos y técnicas  provenientes de la terapia cognitivo conductual. Pero con el tiempo, ha ido incorporando conceptos y prácticas como la Gestalt, la teoría de relaciones objetales y los desarrollos postkleinianos del psicoanálisis inglés y americano.

¿Qué es la Transferencia?

La transferencia es el proceso, normalmente inconsciente, por el que emociones y representaciones del mundo interno de la persona se proyectan en personas o situaciones del mundo externo. En el mundo interno de todos nosotros existen patrones de relación que han sido construidos sobre la base de las emociones de los primeros vínculos de nuestra vida. Estos primeros vínculos vividos en la infancia se actualizan en las relaciones presentes y son objeto de estudio y comprensión en la relación con el terapeuta. La contratransferencia es la respuesta emocional del terapeuta ante todo aquello que el paciente proyecta e identifica en él. 

En la relación con el terapeuta, en el aquí y el ahora se pueden trabajar las emociones, la ansiedad y los mecanismos de defensa que protegen la identidad y la autoestima del paciente. El objetivo de este tipo de terapias es ayudar al paciente a integrar y modular los conflictos emocionales del mundo interno del paciente. Consiguiendo consolidar la identidad y la autoestima a través del reconocimiento y comprensión del flujo de los propios pensamientos, sentimientos, miedos y motivaciones.

¿Qué características tiene?

En este tipo de terapias se asume que la forma en la que uno se relaciona con su mundo interno es la forma en la que uno se relacionará con su mundo externo. Es decir, el tipo de vínculo y relación que tienes con los demás es reflejo de la relación que tienes contigo mismo.

Desde estos modelos de intervención, la transferencia y la contratransferencia en la relación terapéutica son las palancas con las que se pueden modificar conductas, estados mentales y emocionales y las relaciones del paciente con familia, pareja,  amigos y trabajo. 

Traer a la consciencia afectos, imágenes y patrones de conducta y relación que se repiten en los más diversos escenarios posibilita el trabajo de introspección. Así como la mentalización lo que facilita que se puedan controlar los impulsos a actuar sin pensar.

El terapeuta se relaciona con el paciente desde una intencionada neutralidad emocional en la que  escucha “ sin memoria y sin deseo”. Creando un espacio seguro para aprender acerca de uno mismo, aprender de los patrones que le han traído hasta su presente y comprometerse a generar cambios que mejoren su vida.

Acerca del autor

AMAI TLP

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AMAI TLP, es la Asociación Madrileña de Ayuda e Investigación al Trastorno Límite de la Personalidad.

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