En esta situación de alarma que vivimos, se debate si los niños deben salir o no a la calle. Algunos se quejan de que son los grandes olvidados, que no se está pensando en ellos.

Todos estamos de acuerdo en que los niños necesitan movimiento, aire libre, luz natural e interacción con otros niños y ambientes para su desarrollo. Pero también hay que protegerlos del contagio, y proteger a otros de que los propios niños los contagien.

Desde el colegio, se trata de que sigan el curso, adaptándose a marchas forzadas a impartir las clases de manera telemática. También en esto hay debate, son demasiadas tareas, otros dicen que dejan demasiado libres a los niños durante muchas horas… No nos ponemos de acuerdo.

Lo cierto es que esta situación nos ha pillado a todos a trasmano, y vamos saliendo adelante como podemos. Pero los adultos podemos entender la información que nos llega, podemos hablar de lo que nos pasa, expresarnos, pero los niños no, al menos no al mismo nivel. Ellos necesitan nuestra protección y nuestra serenidad para sentirse seguros, y en muchas ocasiones se encuentran con adultos desbordados, asustados, desconcertados.

Por otra parte, han surgido multitud de iniciativas para los niños, desde actividades, cole en la televisión, retos para compartir, y recursos para explicar a los más pequeños lo que está pasando.

Entre las últimas decisiones a tomar, está la pregunta de si deben salir a la calle o no, pero mientras esto se decide, pensemos qué consecuencias psicológicas puede tener esto para ellos. En AMAI TLP estamos muy conscientes de la salud mental en los niños para la prevención de posibles dificultades. Lo cierto es que no podemos más que imaginar esas consecuencias, porque nunca hemos vivido una situación así, habrá que ver a posteriori. Pero hay algunas reflexiones que podemos hacer ahora:

– El curso escolar, las enseñanzas académicas, no son lo primordial en este momento, eso ya se recuperará (también es verdad que no es igual de grave en todos los niveles), pero hay cosas que sí pueden aprender ahora, muy importantes. Además de a hacer pan, cocinar o ser artistas haciendo manualidades, aprenderán valores como la responsabilidad y el cuidado mutuo, la importancia de las personas queridas y el valor de las pequeñas cosas, que no siempre están garantizadas.
– Aprenderán que todos somos parte de un grupo, que todos podemos y debemos participar y responsabilizarnos del bienestar, la salud y el avance del grupo. Los niños también.
– Y descubrirán que los adultos no lo podemos todo, no controlamos todo y eso es muy inquietante para ellos, pero también necesario para su desarrollo y su camino hacia la independencia. Otra cosa es cómo manejemos esa impotencia que nos acompaña, con angustia y desesperación o con serenidad de estar haciendo lo que podemos, acompañándolos, acogiéndolos en su preocupación y siendo sensibles a sus reacciones. Para esto es importante no pretender una productividad excesiva, lograr que el tiempo “de más” con el que nos encontramos, sea utilizado para hacer lo que nos apetezca, jugar, ver una peli, acurrucarnos con una manta, un bizcocho o lo que sea… No transmitamos la presión de tener que cumplir las tareas, como algo rígido e impuesto.

Y finalmente, veremos qué pasa con los adolescentes. Están encerrados con sus padres en un momento en el que lo que les pide el cuerpo es estar lejos de ellos, con sus amigos. Para bien y para mal, tienen las nuevas tecnologías, las redes sociales, que hasta hace poco más de un mes era casi un enemigo, algo que había que controlar, acotar y restringir. Y lo seguirá siendo, de otra manera seguramente, todos vemos que estas herramientas no sustituyen el contacto físico, pero a día de hoy son un salvavidas.

Una última reflexión acerca de la conciliación familiar: los hijos, la familia y el trabajo. Es verdad que el confinamiento por estado de alarma no es una situación normal, y que estamos sobreviviendo a una situación extraña, haciendo malabares. Pero es obvio que respecto a esta conciliación, tenemos una asignatura pendiente, que repercutirá en la atención que demos a nuestros pequeños y en cómo transmitamos todos estos valores de los que estamos hablando.

Sara Lucena

Sara Lucena

Sara Lucena, Psicóloga en AMAI TLP, es licenciada en Psicología, en la especialidad de Clínica. Con más de 15 años de experiencia en psicoterapia, es Psicoanalista y Psicóloga General Sanitaria.