Hace unas semanas compartimos un artículo acerca de los mitos de la terapia, que tienen que ver con las expectativas que muchas personas tienen al iniciar un proceso terapéutico. Otro aspecto relacionado con esto es lo que se espera del terapeuta: que nos transmita tranquilidad, que sea directivo o todo lo contrario, que nos diga las “palabras mágicas”, etc. Pero lo cierto es que para cada uno de nosotros, las expectativas son tan variadas como nosotros mismos. Y esto se debe a que la relación que se establece con el terapeuta es la piedra angular del funcionamiento del tratamiento. Por eso, vamos a ver cuáles son los fenómenos afectivos que se ponen en marcha a lo largo de una terapia.

Son varios y con matices muy distintos, empezando por la alianza terapéutica. Esta alianza la  podemos resumir como un acuerdo consciente, verbal, de trabajo conjunto, relación positiva y estable entre paciente y terapeuta que permite desarrollar el proceso.

Por otro lado, está el vínculo, que es a un nivel más profundo e inconsciente. Este hace referencia a una ligadura afectiva entre el paciente y el terapeuta que se fortalece y debilita, se construye y reconstruye una y otra vez a lo largo del proceso. Aquí se ponen en marcha procesos inconscientes, nos sentimos cómodos y confiados con unas personas sí y con otras no. Y no sabemos bien por qué, igual es un tono de voz, o cómo nos mira, o algo que ha dicho en un momento dado.

Otro fenómeno, necesario para el trabajo terapéutico, es la transferencia. Esto se refiere a que en la relación terapéutica se van a poner en juego elementos de otras relaciones como, por ejemplo, repetir las expectativas que se tienen con los padres en la figura del terapeuta, por poner un ejemplo sencillo. He de aclarar que, aunque sean términos propios del psicoanálisis, son procesos que se dan en toda terapia. Ya que de lo que estamos hablando es de la relación terapeuta paciente, es decir, del nexo que sucede entre dos personas que trabajan juntas sobre el sufrimiento psíquico de una de ellas.

Paralela a la transferencia, surge la contratransferencia, que es la respuesta afectiva que aparece en el terapeuta ante los “movimientos” del paciente.

Una vez establecidos estos aspectos, en la terapia van a surgir resistencias, mecanismos de defensa, que suponen un rechazo al cambio. Como decía Lacan, lo que más ama un neurótico es su síntoma, finalmente es el modo en que lleva funcionando toda su vida, y por lo tanto, hay fuerzas internas que tienden a que todo siga igual. Aquí la familia juega un papel fundamental, porque son los primeros que se asustan cuando los pacientes cambian algo, “estás peor desde que vas a terapia”, es una frase repetida por los familiares en ciertas fases del proceso. Es comprensible, las familias también llevan conviviendo con el síntoma mucho tiempo.

En el Trastorno Límite de la Personalidad el establecimiento del vínculo es particularmente delicado Esto se debe a que una de las características de este trastorno es precisamente la dificultad para establecer lazos afectivos seguros. Las personas acuden a terapia cuando no se sienten capaces de manejar sus dificultades sin ayuda. Por lo que es habitual la activación del sistema de apego en la relación con el profesional. En las personas con trastorno límite, esta situación probablemente activará también el sistema de defensa ante el temor a ser dañado, dando lugar a un elevado malestar y desorganización.

Debemos tener en cuenta que se repetirán ciclos de pérdida de la seguridad y comprobación de la relación, incluso varias veces por sesión y el trabajo de restablecimiento de la seguridad debe primar sobre la interpretación. El trabajo vincular sobre rupturas y reparaciones es la esencia de la eficacia del tratamiento.

Podemos ver como la relación terapéutica es el sendero sobre el que camina todo el proceso, con sus paseos, sus cuestas arriba, sus baches y sus obstáculos.

Sara Lucena

Sara Lucena

Sara Lucena, Psicóloga en AMAI TLP, es licenciada en Psicología, en la especialidad de Clínica. Con más de 15 años de experiencia en psicoterapia, es Psicoanalista y Psicóloga General Sanitaria.