La enfermedad mental sigue siendo la gran olvidada en el campo de la salud. Sobre ella a día de hoy siguen orbitando falsas creencias, falta de información y desconocimiento que generan problemas como el estigma o el tabú.
Qué es el estigma en la salud mental
El estigma son actitudes, estereotipos y prejuicios negativos que marginan a quienes padecen trastornos mentales, provocando discriminación, autoestigma y barreras. Por ello, como sociedad tenemos el deber de conocer esta realidad y acercarnos a ella desde fuentes científicas y fiables, esto evitará que cometamos errores tan frecuentes como decirle a una persona con diagnóstico de depresión que si no se levanta de la cama es porque no quiere, que si quieres puedes o que todo es cuestión de actitud, que los intentos de suicidio o las autolesiones son una forma de llamar la atención, que las personas diagnosticadas de esquizofrenia son peligrosas o las diagnosticadas de Trastorno Límite de la Personalidad son manipuladoras y mentirosas.
Reflexión social: qué está fallando
Para ello, debemos de hacer una reflexión sobre qué está fallando y por tanto sería necesario cambiar.
El papel del ámbito educativo
En primer lugar hay que tener en cuenta el ámbito educativo, desde niños nos enseñan matemáticas, idiomas o distintos autores de literatura pero hasta ahora han sido muy escasos los colegios o institutos que incluyan en sus programas temas relacionados con la salud mental, que ayuden a normalizar la salud mental, la gestión de las dificultades que puedan surgir a nivel emocional, ya sea a nivel individual o grupal y fomentar aspectos como la empatía, el no juicio, el apoyo o el pedir ayuda, aprendiendo a llamar a cada cosas por su nombre y no utilizar un lenguaje inadecuado con palabras como “loco” “tarado” “cucú”.
Impacto de la educación en la reducción del estigma
Plantando esa semilla la sociedad incorporaría una normalidad y una educación que evitaría el estigma y facilitaría que muchas de las personas que padecieran una enfermedad mental en el futuro buscaran ayuda profesional mucho antes y también pudiesen buscar el apoyo necesario en su red social.
Dar voz a las personas que lo sufren
Por otro lado, es necesario dar voz a las personas que lo sufren y no poner palabras en su boca, hablar de ellos en tercera persona o tratarlos de maneras inadecuadas. La experiencia es un grado y solo esas personas saben cómo se vive y se sufre y solo ellas podrán compartir su vivencia de recuperación con otras personas generando esperanza a aquellos que acaban de ser diagnosticados o que no hayan iniciado el tratamiento por miedo.
La importancia de las políticas públicas inclusivas
Por último es imprescindible el cambio de políticas, para evitar un estigma social lo fundamental es que el sistema sea el primer eslabón en la cadena social que sea inclusivo e integre a estas personas, primero facilitando una atención de calidad, con tratamientos especializados y personalizados para la persona y después favoreciendo la inclusión de estas personas en el ámbito educativo y laboral, teniendo en cuenta las adaptaciones que estas personas puedas necesitar e implementarlas en el caso que fuese necesario.
Los temas tabú en la salud mental
Con respecto al otro problema generado por el desconocimiento antes mencionado, los temas tabú, son el resultado del mismo fallo social y la vía de cambio sería la misma. Los temas tabú son temas que generan incomodidad y miedo al individuo, que no saben cómo gestionar o abordar.
El suicidio como tema tabú
Uno de los temas tabú más habituales en el ámbito de la salud mental es el tema del suicidio, por falsos mitos y desconocimiento, muchas personas creen que si se habla de suicidio se puede generar un efecto contagio. Nada más lejos de la realidad, ya que en el caso de que ese “contagio” se generase, obedecerá a un problema nuclear que habría que tener en cuenta y trabajar con la persona y esto no podríamos hacerlo si no hablamos de ello y damos la oportunidad de que la persona se exprese y pueda pedir ayuda.
La importancia de hablar sobre el suicidio
Hablar del suicidio con las personas que sufren y pueden tener una ideación activa, puede disminuir las opciones de consumarlo ya que puede compartir ese sufrimiento con alguien, entender que hay detrás de esas ideas, que le atormenta y le angustia pero sobre todo buscar la ayuda necesaria para poder revertir esta situación sintomatológica.
Concienciación y prevención social
Y si la sociedad habla de ello, aumentará la concienciación y la prevención así como la presión social para que desde se aumente el gasto público dirigido a cubrir este ámbito.
Conclusión: Romper el estigma en la salud mental
En conclusión, perdamos el miedo a hablar sobre salud mental, a mostrar nuestra vulnerabilidad y a acoger la de otros, eso sí, siempre desde un marco de conocimiento y formación adecuado.


