Teresa Oñate, presidenta de AMAI TLP participó hoy en una rueda de prensa en Madrid para reclamar a las administraciones y a la sociedad en su conjunto, una movilización para luchar y  ayudar a prevenir 4.000 muertes anuales. Junto a ella estuvieron Mercedes Navío Acosta (Oficina Regional de Salud Mental de la Comunidad de Madrid), José Ramón Pagés (Fundación ANAED) y Antonio Alarco (portavoz del PP en Tenerife y Senador).

*Con información de la OMS

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día hay en promedio casi 3000 personas que ponen fin a su vida, y al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue. Cada suicidio es una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tiene efectos duraderos. El suicidio se puede producir a cualquier edad y en 2012 fue la segunda causa principal de defunción en personas de 15 a 29 años en todo el mundo.

El suicidio es un grave problema de salud pública; no obstante, es prevenible mediante intervenciones oportunas, basadas en datos fidedignos y a menudo de bajo coste. Para que las respuestas nacionales sean eficaces se requiere una estrategia de prevención del suicidio multisectorial e integral.

Prevención y control

Existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, los grupos de población y las personas para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo. Esas medidas incluyen:

  • restricción del acceso a los medios de suicidio;
  • información responsable por parte de los medios de comunicación;
  • ejecución de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol;
  • identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo;
  • capacitación de personal sanitario no especializado en la evaluación y gestión de conductas suicidas;
  • seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

El suicidio es un problema complejo y, por tanto, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio.

Desafíos y obstáculos

Estigma y tabú

El estigma, particularmente en torno a los trastornos mentales y el suicidio, hace que muchas personas no busquen la ayuda que necesitan. La prevención no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente. En la actualidad, unos pocos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades sanitarias y sólo 28 países han notificado que cuentan con una estrategia nacional de prevención.

Calidad de los datos

En todo el mundo es insuficiente la disponibilidad y calidad de los datos. Sólo 60 Estados Miembros de la OMS, disponen de datos de registro civil de buena calidad que se pueden utilizar directamente para estimar tasas. Las estrategias eficaces de prevención del suicidio requieren un fortalecimiento de la vigilancia y el seguimiento de los suicidios y los intentos de suicidio. Las diferencias que existen entre cada país (tasas, características, métodos),  ponen en evidencia la necesidad de que cada país mejore la integridad, calidad y oportunidad de sus datos concernientes al suicidio.