La terapia Gestalt es una disciplina de psicoterapia humanista que se guía por el siguiente principio: cada individuo es un todo (mente, cuerpo y alma). Y para que este pueda ser mejor entendido, debe ser comprendida la relación subjetiva que establece con su realidad. Este enfoque terapéutico fundamenta su trabajo en los siguientes tres pilares: la conexión con el presente o el “aquí y ahora”, la toma de conciencia o el “darse cuenta” y la toma de decisiones o responsabilidad. 

El objetivo fundamental de la terapia Gestalt no es otro que el de poner en contacto o reconectar al paciente con su potencial. Esto se hace a través de la exploración, comprensión y aceptación de su situación actual. Este análisis introspectivo permite que la persona interactúe con su conciencia.

Mediante este aprendizaje, se facilita el cambio y el crecimiento personal. Las personas que llevan a cabo un proceso de terapia Gestalt exploran, con la ayuda del terapeuta, sus sentimientos, pensamientos, conductas, creencias y valores. Lo que les sirve para desarrollar conocimiento acerca de cómo se le presentan y de cómo tienden a responder. Esta búsqueda les ofrece la oportunidad de conocer su modo de funcionar y desarrollar estrategias. Con el fin de poder responder en vez de reaccionar: identificando elecciones, patrones de conducta y obstáculos que afectan negativamente a su bienestar o calidad de vida. Para poder así, desarrollar eficazmente su manejo y potencial.

La prioridad central de la terapia Gestalt reside en que los pacientes puedan construir y mantener una conciencia no juiciosa de lo que hacen, cómo lo hacen y cómo pueden cambiarlo. Para que, progresivamente, aprendan a aceptarse y valorarse. Siguiendo esta filosofía de trabajo, cobra especial importancia dotar al paciente de recursos para aprender a identificar y definir lo que vivencian. O como lo experimentan en lugar de caer únicamente en la interpretación mental de dicha experiencia.

El proceso terapéutico gestáltico incluye diversas técnicas expresivas y creativas desarrolladas en colaboración por terapeuta y paciente. Se persigue fomentar el desarrollo de la autonomía, la responsabilidad y la creatividad de los pacientes. Al ayudar a la persona a ser más consciente de cómo piensa, siente y actúa en el momento presente. De esta manera, se crea un espacio en el que pueden surgir nuevas formas de comprensión y afrontamiento de las situaciones de malestar. Y esto, a su vez, genera una nueva perspectiva de vida. En otras palabras, a través del trabajo de autobservación se cimenta el autoconocimiento. Y de este modo, se facilita la asunción de una mayor responsabilidad sobre las actitudes propias. Lo que deriva en una mayor autonomía y autogestión. 

 

Los principios de la Terapia Gestalt

Contacto: Aquí y ahora

Para la terapia Gestalt el sufrimiento puede tener su origen o explicarse a través del impacto en nuestra salud del “parloteo” mental o diálogo continuo. La mente con un exceso de pasado se deprime. Y la mente con un exceso de futuro se agobia. En cualquier caso, cuando ponemos toda nuestra atención y energía en la mente. Nos alejamos de la experimentación de la realidad en el presente. Desconectándonos del único momento en el que realmente podemos cambiar, el aquí y el ahora. 

Al entender y trabajar nuestra manera de pensar y experimentar el presente, que es donde podemos incidir, estamos interviniendo igualmente sobre nuestras maneras de plantearnos el futuro que está por venir. Además, del modo en el que echamos la vista atrás para revisar el pasado. Esto ocurre puesto que poner la atención en la propia vivencia nos permite, por un lado, agilizar nuestra habilidad para reconocer nuestra forma de experimentar la realidad. Y por otro, tener más conciencia y poder de decisión a la hora de cambiar nuestra manera de ver las cosas. En otras palabras, podría decirse que escuchar y estar abiertos a nuestra manera de vivenciar la realidad, sin luchar con el pasado ni vivir adelantándonos al futuro. Lo que nos permite potenciar nuestra inteligencia y regulación emocional.

Toma de conciencia “Darse cuenta”

En la Terapia Gestalt es imprescindible tomar conciencia de lo que nos ocurre. A través de la conexión con la experiencia, los sentidos y emociones y el aprendizaje de los mismos, tiene lugar el crecimiento de la persona. Para ello es importante poner el énfasis en lo que se experimenta en el aquí y el ahora. Pasado y futuro quedan relegados a un segundo plano para disponer nuestra atención al servicio de la experiencia actual sin “ruidos mentales”. Y poder así, aprender de la información que nos brinda para utilizarla en nuestro beneficio. Para la terapia Gestalt, es gracias y a partir de esa “revelación” o toma de conciencia que puede darse el cambio. Y mediante la detección de nuevas perspectivas de concebir mi realidad en el aquí y el ahora en términos que nos acerquen más a la autorrealización.

Responsabilidad

La responsabilidad para la terapia Gestalt hace alusión al manejo funcional de la culpa y el resentimiento. Puesto que la Gestalt puede considerarse como una forma de terapia y/o filosofía de vida en la que el autoconocimiento y la responsabilidad son factores esenciales para el crecimiento personal. Se considera que a partir de la aceptación de los errores y de los riesgos, se gana autonomía. Puesto que se abre el abanico de posibilidades en las que la persona puede actuar y responder.

Siguiendo este razonamiento, es fundamental asumir la responsabilidad de los actos propios. Así como hacerse cargo de las consecuencias de estos. Pero sin caer por ello en un juicio de culpa que no genera aprendizaje, pero sí trae sufrimiento. La aceptación, por tanto, es parte fundamental del crecimiento de la persona y condición necesaria para la asunción de responsabilidad.

Todo esto puede entenderse mejor acompañado de una frase que ilustra esta intervención terapéutica: “El único error real es aquel del que no aprendemos nada”. Es por este motivo que los terapeutas que se adscriben a la Terapia Gestalt entienden que sus intervenciones deben focalizarse en la autonomía. y además, las potencialidades de la persona, como la metáfora del pez y la caña de pescar. 

En definitiva y a modo de reflexión final, cabría subrayar que la prioridad más reseñable de la terapia Gestalt radica en movilizar los recursos de la persona. Con el fin de que pueda reestructurar su equilibrio y perseguir un bienestar y calidad de vida, adaptado a su realidad. Mediante la construcción de relaciones dinámicas entre la conducta y las necesidades, deseos y carencias. Promoviendo la toma de conciencia en el presente y asumiendo responsabilidad, se pone en contacto a la persona con su capacidad y potencial.

Quizás el mayor alcance de la corriente gestáltica es que ésta logre trascenderse, convirtiéndose en un estilo de vida. El cual nos invita a vivir con conciencia e intención, aceptando lo que es, sin luchar ni forzar. Reconociendo nuestras vulnerabilidades e identificando nuestras fortalezas, aceptando lo que somos en realidad y buscando el modo de conocernos, entendernos y valorarnos. 

GESTALT ES:

MENOS MÁS
Control Libertad
Pasado y futuro Presente
Intelectualizar Sentir
Rechazar Aceptar
Imaginar Experimentar
“Tengo que” “Quiero”

 

 

Alejandra Araluce

Alejandra Araluce

Alejandra Araluce es licenciada en Psicología, experta en en la corriente de la Psicoterapia Sistémica y en el Trastorno mental grave y enfoques ocupacionales. Actualmente dirige el taller de Funcionamiento y autonomía.