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A través de la percepción, los seres vivos captamos la información proveniente del entorno como una forma de adquirir conocimiento sobre el  ambiente y poder adaptarnos a las situaciones que vivimos. Hoy hablaremos de las alucinaciones y pseudoalucinación en el TLP.

En muchos casos, debido a diversas circunstancias emocionales o neurológicas se producen percepciones que no se corresponden con la realidad. Estas percepciones particulares se les conoce como distorsiones perceptivas.

En las distorsiones perceptivas se perciben de manera anómala los estímulos ambientales generando confusión en la conciencia. Afortunadamente, solo en algunos casos este grado de distorsión de la realidad llega a ser tan intenso que resulta una señal de patología mental.

¿Qué son las alucinaciones y la pseudoalucinación en el TLP?

Una de estas distorsiones de la percepción son las alucinaciones. Una alucinación es una percepción que no ha sido provocada por un objeto real. Esta percepción que la persona siente como real es atribuida al exterior. En otras palabras,  la persona es incapaz de distinguir sus estímulos internos de lo que percibe del mundo externo. Teniendo como efecto una confusión entre los límites de la persona y su mundo exterior.

Si bien no hay una única explicación al respecto, una de las justificaciones más aceptadas es aquella que consideran que el sujeto que alucina atribuye erróneamente sus experiencias internas a factores externos. Ejemplo de ello es la teoría de la discriminación metacognitiva de Slade y Bentall.  Según este pensamiento, el  fenómeno alucinatorio se basa en la incapacidad de distinguir la percepción real de la imaginaria. Estos autores consideran que esta incapacidad de distinción, la cual se crea por cada uno de nosotros y es posible de modificar a través del aprendizaje, puede deberse por las siguientes circunstancias: 

  1. Un exceso de activación por estrés
  2. Falta o exceso de estimulación ambiental
  3. Una alta sugestionabilidad
  4. La presencia de expectativas en cuanto a qué se va a percibir
  5. Otras opciones 

Las alucinaciones se caracterizan por la anosognosia, el hecho de ignorar que lo que se experimenta es un síntoma de trastorno mental o enfermedad. Una distorsión perceptual similar a las alucinaciones es la pseudoalucinación. En las también llamadas alucinaciones psíquicas,  la persona reconoce que las voces, imágenes o experiencias táctiles percibidas no son producidas por fenómenos externos y  las atribuye a una fuente situada en “su mente”. Es decir, es capaz de distinguir entre percepciones que vienen del medio exterior y las que vienen de su interior, pero al igual que en las alucinaciones considera que lo que ocurre no indica la presencia de ningún trastorno mental.

¿En dónde se pueden manifestar síntomas de alucinaciones y psecudoalucinación?

A pesar de que las alucinaciones generalmente son un indicador del diagnóstico de esquizofrenia, pueden estar presente en otros trastornos, como:

  • Episodios maníacos
  • Durante una depresión
  • En trastornos neurológicos
  • Con consumo de sustancias
  • En la epilepsia
  • Cuando hay tumores
  • En situaciones no patológicas de elevada ansiedad o estrés (en forma de paroxismo nervioso por el objeto de nuestra ansiedad, por ejemplo).

En el Trastorno Límite de la Personalidad,  las alucinaciones o pseudoalucinaciones no son habituales, es decir no se consideran como un síntoma específico del trastorno. Sin embargo, no se descarta su presencia en algún momento crítico, sobre todo si, por la impulsividad característica del TLP. Esta impulsividad que puede llevar a un abuso en el consumo de drogas, debido al aislamiento prolongado por un estado de ánimo bajo, o si se está sometido a un estrés constante. Bajo estas circunstancias es posible que se produzcan alteraciones perceptuales de este tipo. Sin embargo, si la persona que tiene diagnóstico de TLP no incurre en alguna de estas situaciones es muy poco probable que sufra de los síntomas ya mencionados.