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¿Qué es el sentimiento de vacío?

Hoy hablaremos en esta entrada del sentimiento de vacío y su relación con el Trastorno Límite de la Personalidad.

Breve historia del término.

Si nos adentramos en la historia conceptual del sentimiento de vacío, nos encontramos que no fue hasta la llegada de los románticos cuando hallamos escritos bien definidos sobre esta noción. 

En el caso del filósofo danés, Soeren Kierkegaard (1846) se nos habla de la existencia del ser humano como una posibilidad en sentido negativo. Esto es; puesto que hay posibilidad, se hace posible también la nulidad de lo que es posible, lo cual nos puede llevar a la nada. En una de sus obras más importantes, El concepto de angustia, 1844, Kierkegaard define la angustia como una “nada”. Como el “puro sentimiento de la posibilidad” o “la angustiosa posibilidad de poder”. Esto quiere decir, que las múltiples elecciones posibles en el hombre le angustian y le hacen sentir esa “nada” a la que podríamos denominar de “vacío”. Dado que la angustia es una experiencia humana, ésta no puede evitarse ya que el ser humano siente angustia por lo que podría suceder estando la muerte siempre acechando como algo posible.

En su otra obra La enfermedad mortal, 1849, compara la angustia con “la desesperación” (posibilidad del hombre respecto a sí mismo). Ahí, describe que el hombre siente angustia tanto al querer ser el mismo como al querer ser otro. Ya que en ambos casos renuncia o bien a su sí mismo o bien a su ser otro. Estas dos ideas de angustia y desesperación fueron retomadas por los autores del Existencialismo moderno, en consonancia a las definiciones del sentimiento de vacío que posteriormente se han analizado. 

Así pues, desde los inicios del estudio de las enfermedades mentales los psiquiatras han intentado describir el sentimiento de vacío en el ámbito del trastorno mental. A partir de los años 50 surgieron autores de orientación psicoanalítica que definían el sentimiento de vacío en relación a la angustia por la pérdida del objeto. 

En el libro Términos y conceptos psicoanalíticos de Moore y Fine (1990), se define el vacío de la siguiente forma: 

“Estado mental subjetivo caracterizado por un sentimiento doloroso de empobrecimiento de los propios sentimientos, fantasías y deseos, así como una falta de respuesta a estímulos externos o una mera respuesta automática. Convicciones, entusiasmo y la relación con los demás parecen perdidos y son reemplazados por sentimientos de inercia, aburrimiento y superficialidad. La persona que se queja de vacío, a menudo se siente cambiada, distinta a los demás, sin esperanza por una felicidad futura. Y además, incapaz de amar o preocuparse por los demás o responder apropiadamente al cariño y la atención.

Los sentimientos de vacío pueden ser fugaces, periódicos, o, especialmente en algunos pacientes límite y narcisistas, pueden definir la propia experiencia subjetiva básica. El vacío aparece a menudo junto con depresión, aburrimiento y despersonalización. A veces puede parecer la totalidad de la experiencia, excluyendo dolorosamente cualquier otro sentimiento.”

Por su parte, Melanie Klein (1957) unió el concepto de los estados de vacío a alteraciones en el mundo del objeto relacional. De este modo, relaciona la soledad con un anhelo por el estado perdido de perfecta armonía entre el niño y su madre. La cual fue fragmentada por los impulsos agresivos que aparecieron contra ella y que más tarde se interiorizan como parte del “yo”. En consecuencia, estas partes del “yo” fragmentadas y proyectadas contribuyen a ese sentimiento de soledad y vacío interior.

 

Breve definición del sentimiento de vacío emocional.

A pesar de que el vacío emocional es un concepto ampliamente discutido, generalmente se puede entender por vacío emocional la sensación de malestar psicológico con uno mismo. Además de la autopercepción de estar disociado de los demás y del entorno, la sensación de soledad, insatisfacción, infelicidad, los pensamientos de que todo carece de sentido y la carencia de identidad. También, las sensaciones fisiológicas de tener un agujero en el pecho o en la boca del estómago que se traga toda tu energía, la sensación generalizada de que te falta algo, etc. De este modo, el vacío puede quedar definido como un sentimiento general de apatía, aburrimiento y alienación social. Aunque con frecuencia este sentimiento viene acompañado de distimia, depresión, desesperanza o sentimientos de intensa soledad.

Los motivos que activan esta sensación de vacío pueden ser muy variados, y frecuentemente suelen estar asociados con carencias emocionales o con pérdidas concretas. Existen diferentes tipos de vacío dependiendo del trastorno en el que se presente, siendo un hecho que muchas personas no clínicas sienten vacío en diferentes momentos de su vida.

Los síntomas más frecuentes del vacío emocional son:

  • En el plano fisiológico: La persona suele referir una especie de presión el pecho o el estómago.
  • En el ámbito cognitivo: Sensación de apatía, aburrimiento, desgana, inseguridad, tristeza, frustración, ansiedad…
  • En el ámbito conductual: Se pueden observar conductas agresivas y autodestructivas, aislamiento social, conductas adictivas, trastornos de alimentación… 

Esto hace que el vacío quede caracterizado por una recurrente desesperanza, impulsividad, una inestabilidad del yo y una sensación insostenible de soledad, patrones de comportamiento típico de trastornos de la personalidad; como el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y el trastorno narcisista de la personalidad; y de adicciones o trastornos alimentarios como la bulimia. 

 

El sentimiento de vacío en el TLP.

Según la versión registrada en el Eje II del Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales -el DSM-IV-TR (American Psychiatric Association, 200)- y la Sección II de los Trastorno de la personalidad (Cluster B) del DSM-V (American Psychiatric Association, 2013); se define el TLP como una condición mental severa caracterizada por una alta inestabilidad afectiva. Que conlleva comportamientos impulsivos, intentos autolíticos o relaciones personales inestables. A ello se le suma el sentimiento crónico de vacío, que constituye uno de los criterios para diagnosticar el trastorno límite de personalidad, ya que este sentimiento es una experiencia común en el TLP. No obstante, existe una gran discordancia acerca de qué significa exactamente, qué características la definen y qué factores la componen. 

Mientras que algunos autores (como Singer, 1977-1979) definen el sentimiento de vacío como una consecuencia de la falta de integración del “yo” en la personalidad de tipo límite. Otros (como Materson 1975) defienden la relación del sentimiento de vacío con el apego ambivalente que se da en el niño (futuro paciente de TLP). Reforzado con comportamientos simbióticos de dependencia y castigo que no permiten al infante desarrollar su propia separación o individualización. 

Sea como sea, lo que si que queda claro es que numerosos pacientes de TLP comentan que se sienten vacíos por dentro, que son personas diferentes dependiendo de con quién estén. Este sentimiento de vacío interior les convierte en personas dependientes de los demás para obtener pistas sobre cómo comportarse, qué pensar y cómo ser. Pues el estar solos los deja sin un sentido acerca de quiénes son o con el sentimiento de que no existen.

Esto, en parte, explica los grandes esfuerzos, frenéticos e impulsivos, que hacen estas personas para evitar la soledad. Llevados muchas veces a llenar esta sensación de vacío por la ansiedad refugiándose en: drogas o alcohol, ingestas de comida inadecuadas, autolesiones, adicción al sexo, consumo compulsivo, etc.

 

DIFERENCIA ENTRE EL SENTIMIENDO DE VACIO EN PERSONAS NO CLÍNICAS FRENTE A PERSONAS QUE PADECEN TLP

Así mismo, lo que diferencia el sentimiento de vacío en personas no clínicas del sentimiento de vacío en personas con TLP. Es el hecho de que el sentimiento de vacío en estos últimos se relaciona con la propia identidad, sin referirse a aspectos externos de la persona. Esto se debe a que en las personas con TLP, la identidad se compone de diferentes imágenes con escasa coherencia o cohesión, siendo incluso contradictorias entre sí. Es por ello por lo que el paciente con TLP no se siente seguro y cómodo en su propia piel. Por lo que tratan de generar continuamente nuevos objetivos profesionales y personales, así como nuevos estilos de vida. A pesar de que el cambio les genera motivación, la insatisfacción o sensación de vacío acaba apareciendo. El vacío identitario también subyace a la voracidad afectiva, la codependencia y el miedo al abandono. 

Lo propio del TLP, no es un vacío existencial, como puede sufrir cualquier persona cada vez que tiene que realizar un proceso de transito vital de cierta exigencia emocional. Lo que obliga a la persona a redefinir prioridades de cada momento. Podemos hablar de un vacío representacional, en la medida en que la persona que padece TLP, tiene dificultades para “verse” a sí mismo. Es decir, crear representaciones sostenibles y valiosas de sí mismo, que le permitan enraizarse en criterios, principios y posiciones estructurales del yo. Desde ahí es donde se sale al mundo para asumir las exigencias de la construir del proyecto vital. En su lugar, necesita a modo de reflejo (“reflectario”) la imagen del otro, para que valide la posición de su yo frágil. Que necesita de esa posición en el otro para sentirse completado, nunca directamente sobre la relación directa consigo mismo.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento de este sentimiento de vacío debe perseguir, en primer lugar, el reconocimiento del vacío y la necesidad de buscar un nuevo sentido, plantear nuevos objetivos vitales, abrirse hacia una nueva oportunidad, etc. Es preciso por tanto mirar por dentro, pues esta búsqueda interior ayudará a detectar qué es lo que ha faltado en la vida o qué han significado exactamente esas pérdidas. Por ello, es preciso ayudar a la persona a encontrar y desarrollar estrategias para afrontar el vacío. Además de ofrecerle pautas para la detección de pensamientos negativos y su manejo. En la mayoría de casos será imprescindible trabajar el autoconcepto y los sentimientos de autoestima.

Así pues, para mitigar la sintomatología fisiológica, se recurrirá a técnicas de relajación y meditación. Si se ha identificado la herida psicológica desencadenante, puede ser conveniente recurrir a métodos psicoterapéuticos como el EMDR o el SHEC. Cuando el sentimiento de vacío es un signo clínico de trastornos como la depresión, la ansiedad, o la adicción. Se debe abordar este sentimiento dentro de un contexto psicoterapéutico especializado más amplio

Fernando Sánchez

Fernando Sánchez

Fernando es el Coordinador del Equipo Clínico en AMAI - TLP, es psicólogo general sanitario. Posee un Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia. Pertenece a la Sociedad Española de Psicología Analítica. Es especialista en el tratamiento de de Trauma psíquico y desarrolla Terapia sensoriomotriz del trauma en el Instituto de Psicoterapia Sensoriomotriz. Es terapeuta EMDR en la Asociación EMDR España.