El mes de agosto tomamos vacaciones de los talleres habituales que tenemos en AMAI y los cambiamos por otros de carácter más lúdico, al fin y al cabo no deja de ser nuestro trabajo y como tal nos merecemos unas vacaciones aunque continuemos viniendo a la asociación. No fuimos todos los días de la semana, la jornada se redujo a los martes y jueves en las que los psicólogos prepararon diferentes actividades agrupadas en dos bloques generales: los martes actividades en el taller de AMAI y los jueves salidas por Madrid.

El primer martes de agosto hicimos una gincana (búsqueda del tesoro) en la que debíamos buscar una serie de pistas e ir resolviendo los acertijos que nos encontráramos, una buena forma de poner a prueba la tolerancia a la frustración y la paciencia. La segunda actividad consistió en adivinar canciones muy populares de una lista que habían creado ellos mismos en pocos segundos y he decir que somos muy melómanos porque enseguida dábamos con el título.

El jueves habían programado una salida acuática. Con la excepción del día de piscina que se hace en la convivencia anual, nunca habíamos hecho algo así. Quedamos por la mañana en la asociación y de allí nos dirigimos a la piscina del barrio del Pilar. Llegamos a las once de la mañana y sin pensarlo dos veces nos tiramos al agua. Había que ser muy valientes para hacerlo ya que el agua estaba helada, algunos aguantamos muy poco. El resto del tiempo lo pasamos al sol charlando muy a gusto.

El martes de la segunda semana debíamos volver a la asociación. Pablo nos había organizado una sesión culinaria. En el office de la asociación disponemos de un horno que usamos muy poco, ese día era el momento ¡Íbamos a hacer pan!

Bajo la tutela de Pablo creamos la masa con la harina, el agua, la levadura y la sal; los más atrevidos lo rellenaron con comino y aceitunas como si fuera una focaccia italiana, aunque la mayoría parece que somos más partidarios de la cocina tradicional española y no experimentamos. Hacer pan no es una labor sencilla hay que dedicarle tiempo para que el resultado sea el esperado y vaya si lo fue. La cosa derivó en una visita al supermercado para comprar fiambre y acompañar nuestros panes.

Así fue nuestro verano en AMAI trastorno limite de la personalidad actividades

Ese jueves los psicólogos habían preparado una salida a la bolera, que como algunos ya sabréis es una de las salidas estrellas del taller prelaboral y que gusta bastante. Ese día quedamos en Chamartín y antes de entrar a la sesión deportiva nos tomamos un desayuno en una de las cafeterías que hay por allí comentando los logros de los deportistas españoles en las Olimpiadas de Río, parece que el deporte levanta pasiones entre los usuarios del taller. Después de coger fuerzas subimos a la bolera pero… ¡Nos la encontramos cerrada! En el mes de agosto la bolera no abre por las mañanas y no lo habían avisado en la página web, así que tuvimos que cambiar el plan. Después de barajar varias opciones y descubrir que en agosto es complicado hacer cosas por la mañana en Madrid terminamos tomando un refresco en una terraza.

El tercer martes de agosto lo dedicamos al cine, algo que parece más complicado de lo que pueda parecer en un principio, pero es que somos unos auténticos cinéfilos y habíamos visto casi todas las películas (que no eran pocas, he de decir). Optamos por ver ‘Distrito 9’ una película sudafricana de ciencia ficción que gustó mucho y recomiendo a los fans del género con el estómago fuerte.

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El jueves algunos repetimos actividad ya que estuvimos en el parque del Retiro remando en el lago, algo que ya habíamos hecho no hace muchos meses con Belén en el taller cognitivo. Ese día quedamos en la puerta de entrada del parque a la que se accede por la parada de metro de Ibiza. Debíamos desayunar (nos gusta mucho desayunar en este grupo) y coger fuerzas para lo que se nos venía. Montados en tres barcas recreamos una batalla naval muy divertida mientras mirábamos a los jugadores de Pokemón Go! Que ocupaban las escaleras de la estatua de Alfonso XII.
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El último martes hicimos jabones aromáticos. Hacer jabón es facilísimo, la base es una mezcla de agua, aceite y sosa o glicerina, en nuestro caso al no encontrar glicerina los hicimos de sosa. Sólo hay que mezclar los tres ingredientes y añadirles algo que les dé un aroma. Nosotros los hicimos de cuatro tipos: Café y naranja; miel y limón; aloe vera y lavanda; y por último, tomillo y aloe vera.

Así fue nuestro verano en AMAI trastorno limite de la personalidad actividadesY el último jueves cogimos los coches ¡para salir de Madrid!

Pusimos rumbo a Piedralaves en Ávila. En Piedralaves hay una piscina natural preciosa: La Charca de la Nieta, allí nos dimos un baño de lo más refrescante, cosa necesaria en este verano de tanto calor que pasamos e incluso nos atrevimos a desafiarnos saltando desde unas rocas.

A las dos de la tarde volvimos al pueblo, teníamos mesa reservada en el restaurante La Trastienda, un local precioso propiedad de Gonzalo, el hijo de nuestra presidenta, en el que nos trataron de maravilla y comimos unos platos deliciosos. Exquisitos estaban sobretodo la crema de aguacate y los espaguetis negros.

Así fue nuestro verano en AMAI

Y así terminamos el mes de agosto. Un mes distinto en el que pudimos experimentar cosas diferentes antes de enfrentarnos al nuevo curso en el que se avecinan nuevas experiencia y al que miramos con emoción y nervios.