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El role-playing, también conocido como role-play o juego de roles es una técnica que consiste en actuar “como si” o representar un papel.

¿Cuál es su propósito?

El propósito es muy diverso, siendo el más común, el ensayar una serie de conductas que se desea adquirir o incorporar; pero también se utiliza en un primer momento  para poder observar interacciones sociales concretas y detectar fortalezas y carencias en competencias; e incluso se puede incorporar como técnica experiencial para trabajar recuerdos traumáticos. 

Fuera del ámbito clínico, el role-playing tiene infinidad de usos: en la enseñanza, en programas de entrenamiento, en formación de profesionales, en preparación para entrevistas de trabajo, e incluso se usa con fines lúdicos; pero en este artículo nos centraremos en su uso con fines terapéuticos y sobre todo en el tratamiento del TLP.

Esta técnica se usa en metodologías terapéuticas directivas y aproximaciones orientadas a la acción (tales como la terapia cognitivo conductual, la terapia de esquemas, la terapia dialéctico conductual, entre otras), donde la filosofía consiste en que el cambio se construye haciendo; ya que el aprendizaje de nuevas conductas se produce llevándolas a la práctica y no solo hablando  acerca de ellas.

¿Cuáles son sus beneficios?

Así como hay un amplio espectro de áreas en que se puede utilizar, los beneficios de utilizar el role-playing son numerosos: 

  • Permite  un acceso más rápido y válido a algunas áreas que puede tardarse más en ser descubiertas si solo se usa una aproximación dialéctica, por ejemplo se pueden identificar resistencias al cambio, bloqueos o confusiones
  • Es muy eficaz para poner en práctica e interiorizar habilidades sociales
  • Proporciona información para poder hacer un diagnóstico del repertorio de conductas que posee el paciente.
  • Brinda la oportunidad de poder hacer retroalimentación al paciente de conductas que hay que mejorar
  • Es útil para que el paciente tenga autoconciencia de las situaciones que le originan malestar.
  • Brinda la oportunidad de poder validar repertorios de conductas funcionales en tiempo real.
  • Ayuda a reducir la ansiedad que el paciente puede sentir al enfrentarse a ciertos acontecimientos ya que se incrementa la sensación de autoconfianza.
  • Su uso en terapias experienciales puede ayudar a manera de catarsis y para hacer una restructuración de recuerdos dolorosos.
  • Ayuda a desarrollar la empatía y capacidad de mentalización, cuando en el juego de rol nos ponemos en el papel del otro.
  • Es muy útil en entrenamiento de la asertividad

La puesta en práctica o el actuar “como sí” presupone que un sujeto realice la acción mientras que es observado por otro (terapeuta, coach) u otros (compañeros en terapia de grupo o talleres); por lo que puede que personas rígidas, inhibidas o con excesiva timidez se resistan a hacerlo.

¿Cuál es el procedimiento?

El mecanismo es el siguiente: se sugiere una situación  hipotética o la representación de una situación vivida y cada participante actúa en el rol que le corresponde de la forma más real posible  (haciendo uso de entonación y gestualidad necesarias). La presentación de la situación puede hacerse por medio de una descripción o relato como en el siguiente ejemplo, o puede presentarse en video para que el sujeto observe la escena y después la represente con ayuda de uno o más colaboradores.

Después de realizado el ejercicio vendría la retroalimentación donde  se hacen las observaciones, sugerencias de cambio o reforzamiento positivo para consolidar las conductas.

role playing

¿Se utiliza el rol-playing en terapias para tratar el Trastorno Límite de la Personalidad?

El rol-playing es muy utilizado en las terapias grupales con enfoque dialéctico conductual (TDC) pues se busca que los integrantes del grupo pongan en práctica las habilidades aprendidas en cada uno de los módulos, sobre todo las habilidades de efectividad interpersonal. Para lo cual se recrean situaciones “en vivo” donde los miembros del grupo ponen  en práctica secuencias verbales, conductas no verbales, estrategias de solución de problemas, hacer peticiones, rechazar peticiones, hacer comentarios reforzantes, etc.  

En la TDC el procedimiento es  similar al descrito anteriormente: una vez revisada la teoría del tema en cuestión, se expone la situación de sirva de ejemplo o se pide a los miembros que propongan situaciones que hayan vivido; luego cada uno de ellos va haciendo de sujeto activo o sujeto pasivo para poner en práctica la habilidad a desarrollar.  Y para ejercitar el control de las respuestas fisiológicas (relacionadas  con la ansiedad, por ejemplo), los pacientes pueden practicar relajación durante el ejercicio de juego de rol.

En la terapia de esquemas también se realizan intervenciones utilizando el role-playing  pero, a diferencia de las terapias cognitivo conductuales, aquí el propósito no es la adquisición de nuevas conductas y habilidades. En la TE se busca que a través del juego de roles, el paciente sea consciente de la forma en que sus esquemas y modos pueden estar influyendo en su percepción de eventos presentes y pasados; tratando de clarificar las interpretaciones disfuncionales y buscando que reformule sus percepciones, su manera de pensar y de sentir. Resumiendo: mientras que en la TDC el objetivo es la adquisición de conductas funcionales de afrontamiento, en la Terapia de Esquemas se busca disminuir el pensamiento dicotómico que puede llevar a hacer interpretaciones disfuncionales de las conductas de otros.

 

Conclusiones

Como conclusión podemos decir que el role-playing es una técnica ampliamente utilizada, incluso en el tratamiento de algunos síntomas del TLP. Ayuda a los pacientes a adquirir nuevas formas más funcionales de afrontamiento en situaciones sociales, a mejorar la forma de comunicarse, a expresar sus emociones, hacer peticiones y negarse ante demandas de otros. También ayuda a mejorar su autopercepción de competencia , su capacidad de empatía, asertividad, mentalización y disminuir el pensamiento dicotómico.

Rosalba Miramontes

Rosalba Miramontes es Licenciada en Psicología, especializada en Orientación Familiar y Maestra en Ciencias especializada en Fisiología por la Universidad de Colima (México). Es psicóloga habilitada para ejercer en el área Sanitaria, experta en Trastornos de Personalidad por la Asociación Española para el Fomento y Desarrollo de la Psicoterapia y con un máster en TLP por la Universidad Complutense de Madrid; además de poseer habilitación por parte de la Comunidad de Madrid para ejercer como Directora de Centros de Servicios Sociales. Tiene más de 20 años de ejercicio profesional tanto en el área clínica como en docencia y coordinación de proyectos comunitarios.