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¿Conoces el término «Memoria emocional traumática»? Hoy, te explicamos el origen de este término, así como la intervención en él por parte de profesionales.

La memoria se define como el proceso psicológico que se encarga de codificar, mantener y recuperar la información vivenciada por la persona. Además, posibilita la relación de los acontecimientos pasados con el presente, así como la planificación futura de los pensamientos e ideas. No obstante, la memoria es un constructo vulnerable, ya que toda información codificada se ve influida por los sentimientos y emociones de la persona, es decir, los recuerdos pueden verse tergiversados por la afectividad experimentada en una determinada situación (Echeburúa y Amor, 2019). Además, se ha constatado que el recuerdo de un acontecimiento traumático puede provocar que la persona reexperimente las mismas emociones que expresó frente al trauma, incluso a nivel fisiológico (Airaldi, 2014). En consecuencia, las emociones juegan un papel fundamental en este proceso psicológico.

Las memorias traumáticas se definen como recuerdos sobre acontecimientos que se caracterizan por presentar una valencia negativa y un alto impacto emocional en la persona (Manzanero y Recio, 2012). Las consecuencias provocadas por el trauma están en función de dos variables: a) intensidad del trauma, y b) vulnerabilidad de la persona afectada. De esta manera, no tendrá las mismas consecuencias un trauma causado por un desastre natural que un trauma provocado por una experiencia de abuso sexual en la infancia.
En relación a la evocación de los sucesos traumáticos, algunos investigadores defienden que las víctimas pueden no recordar nada del acontecimiento durante un largo periodo de tiempo, es decir, reprimen el recuerdo. Por su parte, otra línea de investigación postula que las memorias traumáticas presentan una mayor tendencia al recuerdo en comparación con otras memorias autobiográficas. Sin embargo, tras la realización de numerosos estudios, se ha llegado a la conclusión de que “ni las memorias traumáticas parecen tan diferentes de otras memorias autobiográficas con una valencia positiva, ni se ha podido probar la existencia de las memorias recuperadas y los episodios de amnesia asociados a los sucesos traumáticos” (Manzanero y López, 2007).

Considerando lo anteriormente expuesto, el objetivo de la intervención sería la integración de la información del acontecimiento traumático localizada en la memoria
emocional (que registra las imágenes de las experiencias emocionales) y en la memoria verbal (encargada de mantener la información), ya que posibilitaría el cambio de la codificación del trauma en acontecimientos estructurados espacio-temporalmente (Echeburúa y Amor, 2019). Esta meta se consigue a través de la técnica de exposición, en la cual el terapeuta confronta al afectado con las memorias traumáticas en un contexto de seguridad (es decir, habiendo trabajado en sesiones anteriores el control de la ansiedad), lo que ayudaría al paciente a clasificar cada recuerdo y recolocarlo adecuadamente a nivel cognitivo y emocional. De esta forma, la persona tendrá la capacidad de controlar los recuerdos y evitar su generalización.

 

Conclusión

En definitiva, los objetivos de la intervención son, por un lado, reemplazar la reexperimentación por el recuerdo y, por otro lado, que el paciente sea capaz de diferenciar entre el acontecimiento traumático y otros sucesos semejantes. Por ejemplo, si un hombre con bigote ha sido el responsable del abuso sexual de la víctima, no todos los hombres con bigote serán peligrosos (Echeburúa y Amor, 2019).

Gracias a la intervención psicológica sobre la memoria emocional traumática, la persona afectada podrá reintegrar los recuerdos y asimilarlos en su autobiografía y en la visión de sí misma y del mundo que presentaba anteriormente al acontecimiento traumático. De esta manera, los dolientes tendrán la capacidad de aceptar que “los recuerdos dolorosos no pueden hacer daño real y de descubrir su propia capacidad para modular sus respuestas de ansiedad” (Echeburúa y Amor, 2019) . Por último, se puede decir que una persona ha completado la tarea cuando es capaz de pasar por los lugares y/o utilizar determinados objetos que estuvieron relacionados con el suceso traumático.

Bibliografía

  • Airaldi, M. C. (2014). Implicancias de la memoria emocional en la psicoterapia cognitiva. Revista Interamericana de Psicología/Interamerican Journal of Psychology, 48(3), 347-354.
  • Echeburúa, E., & Amor, P. J. (2019). Memoria traumática: estrategias de afrontamiento adaptativas e inadaptativas. Terapia psicológica, 37(1), 71-80.
  • Manzanero, A. L., & López, B. (2007). Características de los recuerdos autobiográficos sobre sucesos traumáticos.
  • Manzanero, A. L., & Recio, M. (2012). El recuerdo de hechos traumáticos: exactitud, tipos y características. Cuadernos de Medicina Forense, 18(1), 19-25.
AMAI TLP

AMAI TLP, es la Asociación Madrileña de Ayuda e Investigación al Trastorno Límite de la Personalidad.

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