A través de cuatro bloques y con al menos una decena de intervenciones, el tema de la discapacidad y empleo fueron protagonistas. En la jornada participaron más de 150 personas, entre organizaciones, afectados, familiares y empresarios. AMAI-TLP estuvo presente.

En el salón de actos de la Dirección General de IMSERSO, se celebró la tercera edición de las jornadas de Empleo y personas con discapacidad y/o en situación de vulnerabilidad. Las jornadas estuvieron organizadas en tres bloques principales y un último en el que personas con discapacidad compartieron sus experiencias en el mundo laboral.

Oportunidades de Trabajo y el Empleo Protegido.

Para este bloque, se contó con una de las principales entidades que acobija a más de 200 centros especiales de empleo (CEE). Gracias a ello, los asistentes pudimos tener acceso no sólo a la forma en que la entidad trabaja, sino a estadísticas sobre la inclusión lograda a través de sus programas.

También participaron en este bloque, la directora de empleo del portal de empleo DISJOB y el fundador de TALENT CLUE y SNTALENT, quienes ofrecieron una visión novedosa sobre el impacto de las nuevas tecnologías y cómo éstas, promueven y potencian las relaciones entre las bolsas de empleo de las empresas y las personas con variedad funcional.

Este bloque fue ideal para dar a conocer y potenciar la búsqueda activa de empleo a través de redes de trabajo para todos los posibles beneficiarios y para brindar información a las empresas contratistas sobre cómo encontrar perfiles idóneos con las nuevas tecnologías.

Empleo con Apoyo y su Futuro

El presidente de la Asociación Española de Empleo con Apoyo (AESE), a través de su intervención, promovió la figura de los preparadores laborales, personas que cada vez tienen más relevancia dentro de los diferentes sistemas y redes de apoyo. Por ello, destacó la necesidad de versatilidad y formación de estas figuras y cómo facilitan la inclusión laboral por su enfoque personal, en el que prima las características y necesidades de las personas.

La intervención también arrojó luz sobre ciertas temáticas relacionadas con la legislación vigente. Sobre el tema, propuso reducir de 50 a 25 el número de puestos de empleo obligados a la proporción de contratación de personas con discapacidad y reducir el contrato inicial de un año a tres meses, ya que esto favorecería la contratación, teniendo en cuenta que el índice de contratación de personas con discapacidad después del período de prueba es mayor que el de la población general.

Sobre el importante papel de los preparadores laborales, coincidió la Directora del Centro de Rehabilitación Laboral (CRL) de Getafe, quien además hizo hincapié en la necesidad de una inserción para los colectivos de enfermedad mental grave, entre los que remarcó el Trastorno Limite De la Personalidad.

También recordó que la inserción laboral es un proceso lento cuya duración media es alrededor de los 3 años, ya que parte del grueso del trabajo se realiza cuando las personas con funcionalidad diversa ya se encuentra en una situación laboral.

Formación y Oportunidades

En este apartado, participaron entidades que facilitan la formación y funcionan como ‘sistemas puente’ hacia el mercado laboral. La primera intervención fue de la Fundación Eslabón, que recalcó la importancia del acompañamiento individualizado y la incorporación de habilidades de mantenimiento de los puestos de trabajo, como lo son el compromiso, la puntualidad , la gestión del tiempo y el trabajo en equipo. Finalmente, la entidad hizo un llamado a las empresas y empresarios para aumentar su participación.

Por su parte, la Fundación Konecta (que trabaja con personas en riesgo de exclusión por su discapacidad intelectual), remarcó la intermediación con las empresas para favorecer una adaptación mecánica de los puestos de trabajo y la incorporación de convenios de prácticas que permitan a las personas formarse teóricamente a la par que se introducen en un entorno laboral real.

Konecta propone un modelo de inclusión a través de la dinámicas de captación en tres fases: cotejo de las características de los empleos con las características de los posibles interesados; períodos de prácticas y proceso de adaptación; y la incorporación al puesto de trabajo y la puesta en marcha de los mecanismos que favorecen el mantenimiento del mismo.

También intervino en este bloque la fundación San Juan del Castillo, que se ocupa de acompañar, servir y defender a los colectivos en riesgo de exclusión social a través de tres áreas principales: la intervención social, la intervención social y la presencia publica.

La organización compartió su experiencia de externalizar parte de la formación que imparten, lo que ha permitido a sus beneficiarios percibir certificados de profesionalidad y por tanto, facilitado la incorporación al mercado laboral. De igual forma, expusieron un novedoso sistema de microcréditos para formación (RedGenera). Según la fundación, todo lo anterior ha permitido un ajuste progresivo de expectativas, mejorar las competencias profesionales, la integración a través del empleo y la incorporación laboral progresiva y estable.

Las Experiencias profesionales de Jóvenes con Discapacidad

El más emotivo de todos los bloques cerro las jornadas con las historias reales de Amadeo, Maria Fe y Lorena. Tres luchadores que mostraron al auditorio la realidad del día a día de las personas con trastornos de enfermedad mental y discapacidad. Llamaron la atención y aproximaron al auditorio a los estigmas que todavía son presentes. Tres historias para quitarse el sombrero y tres personas que enseñaron que el tesón, la solidaridad y el arrojo no entienden de discapacidades.